Facebook

ZOOM EDITORIAL

YOGA Y MEDITACION

SALUD Y ENFERMEDAD

NEUROCIENCIA

COCINA VEGETARIANA

Eckhart Tolle - "La Simple Verdad"
Duracion: 1:04
No se pierdan los primeros 15min que cuenta su experiencia personal

EL GRAN SALTO

gabriel staffa     7:05 a. m.  
En una ocasión un visitante le preguntó a Buda por qué unas personas llegaban a la meta espiritual y otras muchas no. Buda puso un buen ejemplo. Si alguien le pregunta a otra persona cómo ir a un lugar y recibe todas las indicaciones perfectamente pero no las sigue, es obvio que no llegará al lugar que se había propuesto. Escribe Ramiro Calle.

En la búsqueda de la libertad interior y la Sabiduría sucede a menudo lo mismo. Aunque hay una ruta que han señalado todos los más grandes iniciados y maestros, después son muchos los que no la siguen. Eso no quiere decir la la ruta o el mapa no sean totalmente fiables, sino que es el aspirante el que no ha sabido provechar las enseñanzas.

Estas enseñanzas son milenarias y han sido perpetuadas por las mentes espiritualmente más brillantes y de todas las épocas y latitudes. Son enseñanzas prácticas y tendentes a mutar la consciencia, despejar la mente y abrir el ojo de la sabiduría realmente transformativa y liberadora.

El mapa (o estrategia) está muy definido: nada le sobra y nada le falta. Está ahí para quien quiera de verdad encontrar toda la información y métodos adecuados. Pero el antiguo adagio lo deja muy claro: “No basta con pronunciar la palabra luz para que la lámpara se encienda”.

La erudición, el saber libresco, el conocimiento conceptual son por completo insuficientes. Las creencias tampoco acercan a la Sabiduría. Lo que cuenta es la práctica que desarrolla la experiencia que transforma y libera. Hay que combinar el cuerpo de enseñanzas con los métodos prácticos.

La vida cotidiana se vuelve una maestra. Cada momento podemos hacer que cuente en la senda de la evolución consciente, y las adversidades se pueden tornar aliadas en la vía del autodesarrollo. He resumido a continuación una serie de técnicas a incluir en nuestro proceso de transformación:
  • El trabajo consciente sobre el cuerpo como método para estabilizar la  mente y potenciar las energías. El mejor sistema es el verdadero hatha-yoga, donde nada queda librado al azar y que cuando se efectúa correctamente incide sobre la corporeidad, las energías y la mente.
  • La práctica asidua de la meditación.
  • El adiestramiento del discernimiento puro para aprender a priorizar en nuestras vidas y poder discriminar entre lo aparente y lo real, lo superfluo y lo esencial, la personalidad y la esencia. Mediante el discernimiento aprenderemos a darle la bienvenida a lo que nos ayuda a desarrollarnos y a descartar lo que retrasa o estanca nuestra evolución consciente.
  • La acción más lúcida, consciente, diestra y desinteresada, haciendo lo mejor que uno pueda en todo momento y circunstancia pero sin dejarse obsesionar o encadenar por los resultados,actuando por amor a la obra y no solo por sus frutos, centrando la mente en cada instante como si fuera el primero y el último, valorando el proceso y no solo la culminación del mismo.
  • Observar en lo posible la triple disciplina: ética, de cultivo mental y de desarrollo de la sabiduría o entendimiento correcto.
  • Explorarse, vigilarse y observarse para irse conociendo más allá de autoengaños, pretextos, subterfugios o enmascaramientos. Estar más atento a la mente, la palabra y los actos.
  • No dejarse absorber en demasía por las influencias externas ni por preocupaciones, disgustos, apegos o aversiones.
  • Poner bajo sospechas las reacciones egocéntricas, tratando de mitigar el sentido de autoimportancia. Acechar y tratar de superar los hábitos psíquicos insanos o tendencias nocivas.
  • Estar en el intento de permanecer más consciente y retomar el hilo de la consciencia cuando se pierda, pero sin autocoacción. 
  • Mejorar las relaciones con las otras criaturas, valorarlas y sentir su esencia como la propia esencia, desarrollando compasión genuina y buenos sentimientos.

La tarea no es fácil, porque representa un gran salto y es el de pasar de ser un homoanimal a un ser humano. Pero ¿se le puede dar un mayor sentido a la vida que el de humanizarse? Como decía mi muy admirado amigo el gran sabio Nyanaponika Thera: “Si lo quieres, no es un sueño”.



FUENTE: yogaenred.com



¿QUE ME ENSEÑAN DE MI MISMO...

gabriel staffa     5:11 a. m.  
http://ads.yogaenred.com/www/delivery/lg.php?bannerid=0&campaignid=0&zoneid=132&loc=http%3A%2F%2Fwww.yogaenred.com%2F2016%2F08%2F10%2Fque-me-ensenan-de-mi-mismo-los-demas%2F&cb=eddda78c5e
...los demás?

Las relaciones con los demás nos confrontan con nosotros mismos y nos ayudan a conocernos e integrar las partes no resueltas de nosotros mismos. Cualquier relación que plantea preguntas y desafíos al ego, por tanto, puede ser una bendición camuflada. Escribe Swami Mukti.

Todos hemos tenido esos días en los que nos sentimos en sintonía con el mundo (tal vez después de una mañana de yoga o una práctica personal, ya sea la meditación, pasar tiempo rodeado de naturaleza, el arte, etc) Pero entonces nuestra pareja entra en la habitación sin avisar, o un compañero agobiado interrumpe nuestro momento de descanso, o tal vez un completo desconocido hace un comentario fuera de tono que no nos podemos sacar de la cabeza. Y, de repente, la paz que sentíamos se esfuma durante el resto del día.

¿Qué ha ocurrido? Perdimos la conciencia durante una fracción de segundo y nos adentramos en un patrón inconsciente de reacción.

El modo en que nos relacionamos con los demás revela el grado en que nos identificamos con nuestra mente y con nuestro ego. ¿Intervienen los patrones antiguos y alteran la percepción de nosotros mismos y la de los demás? ¿Envidiamos a nuestro amigo porque las cosas le salen bien? ¿Podemos convivir con las diferencias que existen entre uno mismo y la pareja?

Seamos realistas: la mente tiende, la mayoría de las veces, a aportar su granito de arena y a decidir por uno mismo (por lo menos por mí).¿Alguna vez te has preguntado por qué una persona en particular entra en nuestras vidas? ¿Karma? Probablemente. ¿Ley de la atracción? Seguramente. Para la mayoría de nosotros, aislarse espiritualmente del mundo no es una opción. Estamos hechos genéticamente para interactuar con los demás como miembros de un grupo. En esta sociedad tan cambiante de la que formamos parte, las personas vienen y van. Así es la vida.

Lo que sí deberíamos preguntarnos es: ¿Qué me enseña esta persona sobre mí mismo/a?
Cada una de las personas con quien interactuamos en nuestro día a día nos proporciona pistas valiosas para nuestra mente y para saber dónde tenemos que encender la luz de la conciencia. Cada vínculo que establecemos es una gran oportunidad para vernos a nosotros mismos y empezar a purificar los fundamentos de nuestro pensamiento y los patrones emocionales.

Esto ocurre, especialmente, con las relaciones íntimas, ya que con este tipo de relaciones se suelen despertar los aspectos más ocultos e inconscientes de nosotros mismos.

Nuestros seres queridos (así como los “menos” seres queridos) son espejos en tiempo real. En algunas ocasiones el reflejo de ese espejo nos resulta encantador, y en otras nos resulta irritante. A veces rechazamos lo que vemos y buscamos formas de manipular la imagen, ignorarla, o simplemente, ¡echarle la culpa al espejo!Estamos jugando a este juego constantemente, ya que la vida nos responde a menudo de una forma cariñosa (a veces no tanto) poniendo el espejo de nuevo delante de nosotros y recordándonos:”¡Eh, tú! Reconócelo, tienes que ver esto!”. No ocurre para castigarnos, sino para ayudarnos a integrar las partes no resueltas de nosotros mismos. La forma de acceder a uno mismo es a través de los demás.

Las relaciones que establecemos con los demás son una vía rápida para el crecimiento espiritual. Si nos desprendemos de nuestros lazos más fuertes con ‘el Sr. Ego’, podemos descubrir una versión más amplia del amor que no hemos sido capaces de percibir anteriormente. Cualquier relación que plantea preguntas y desafíos al ego, por tanto, puede ser una bendición camuflada.El terreno donde nuestra conciencia establece sus cimientos está hecho de vínculos con otras personas.Construir el músculo de la conciencia para estar presentes a la hora de afrontar los patrones de reacción, proyecciones y decisiones es un trabajo laborioso. Aportará más bienestar y libertad en tus relaciones, y las convertirá en una vía rápida para tu propio crecimiento.

¿Qué relación supone una bendición camuflada en tu vida en estos momentos? ¿Qué te muestra esa persona acerca de ti mismo/a?




FUENTE: dharmayogarubi.com

ENTREVISTA A DANILO HERNANDEZ

gabriel staffa     12:25 p. m.  
"El siglo XXI será el siglo de la Meditación”

El reconocido maestro Swami Digambarananda Saraswati nos explica su visión de la técnica a la que ha consagrado su vida, así como sobre el necesario y a menudo difícil equilibrio entre tradición y modernidad a la hora de mantener bien viva la llama de la poderosa herramienta de transformación que es el yoga, sin llegar a desvirtuar su esencia.

Con la semilla del yoga pujando desde una edad bien temprana con fuerza en su interior, Danilo Hernández (Madrid, 1954) comenzó a ejercer la práctica de forma autodidacta a la edad de 16 años, y a partir de ahí, no dejó de ahondar y progresar en esta disciplina de la mano de reconocidos maestros como André Van Lysebeth, Swami Niranjanananda o Paramahamsa Satyananda, de quien recibió el nombre de Swami Digambarananda Saraswati.

Desde 1984 permanece vinculado a la Bihar School of Yoga de Munger, India, donde fue reconocido como Yogacharya (maestro de yoga) y sigue acudiendo periódicamente para perfeccionar sus conocimientos y profundizar en las enseñanzas.

El que sin duda es en la actualidad uno de los mayores conocedores y difusores del yoga en Occidente, dirige la Escuela de Yoga Bindu en Madrid e imparte regularmente cursos en muchas ciudades españolas y en Sudamérica, desarrollando así de forma infatigable el importante sentido que tiene para él la vocación de servicio. Hernández es también el autor de uno de los títulos que no debería faltar en la biblioteca de todo buen amante y estudioso del yoga: Claves del Yoga. Teoría y Práctica (Ed. La Liebre de Marzo).

¿Qué es para ti el yoga?
El yoga es un sistema que se concibió con el objetivo de que el ser humano pudiera alcanzar salud y armonía total en todos los aspectos de su personalidad. En mi caso, y después de muchos años de práctica, se ha convertido en mi forma de vida. Consciencia en cada momento y espíritu de servicio, son los principios del yoga que intento aplicar en mi vida cotidiana.

¿Cuánto tiene de ciencia, cuánto de filosofía y cuánto de espiritualidad?
Yo diría que incluye los tres aspectos en igual proporción. Por un lado, es una ciencia que utiliza como laboratorio el cuerpo-mente. Un sistema empírico de transformación cuyos resultados y beneficios han sido constatados a lo largo de la historia y  comprobados por la ciencia moderna desde hace decenios. Por otro lado, el yoga es una de las seis Darshanas o escuelas filosóficas de la India. No es una filosofía al estilo occidental que se basa en la especulación. Es más bien una filosofía al estilo de las antiguas escuelas griegas que se fundamenta en la experiencia directa para llegar a la comprensión de la Realidad Última. Asimismo, el yoga es también un camino espiritual para todos aquellos que quieran descubrir su verdadera identidad y su unidad con Todo.

¿Qué te empujó hacia la senda del yoga?
Cuando tenía seis años solía sentarme en la playa con las piernas cruzadas y permanecía en silencio largo tiempo mientras mis hermanos y los otros niños no paraban de jugar. Mi madre se preocupaba mucho y venía una y otra vez a decirme que jugara con mis hermanos… Ahora sé que experimentaba estados meditativos de forma espontánea. Creo que el yoga estaba inherente en mi naturaleza desde el principio de mi vida. A los trece años, ojeando un libro que estaba leyendo mi padre, encontré la palabra “yoga” y aunque no conocía su significado me causó un gran impacto. Intuí que detrás de esa palabra se escondía algo inmenso. La palabra yoga quedó completamente grabada en mi mente. A los dieciséis años, cayó en mis manos el primer libro de yoga e inmediatamente me puse a practicar asanas y relajación. Me resultaba algo muy familiar y lo disfrutaba mucho. Durante tres años practiqué de forma autodidacta y a partir de ahí comencé mi formación con reconocidos maestros.

¿Cómo ha ido evolucionando tu relación con esta técnica a lo largo de los años?
Al principio lo veía como una serie de ejercicios que me ayudaban a tener buena salud y a conseguir una excelente forma física. Luego se convirtió en una búsqueda, en una Sadhana. Pasó a ser la prioridad de mi vida. Un proceso de autoestudio que conllevaba la purificación de la mente y el aprendizaje de su manejo adecuado. Al hacerme profesor de yoga, adquirió una dimensión mucho más social. La maduración de este proceso desembocó finalmente en mi “forma de vida” cuyo eje es el servicio a los demás.

¿Y cómo la has visto evolucionar en nuestro entorno social?
A principios de los 70 éramos muy pocos los que nos acercábamos al yoga. En su ambiente se respiraba mucha autenticidad y compañerismo. El yoga en aquella época era algo “raro” para la sociedad y hasta levantaba cierta sospecha… A veces nos sentíamos un poco clandestinos. La mayoría de la población ignoraba de qué se trataba. Con los años, su difusión fue en progresivo aumento hasta la impresionante popularidad que ha alcanzado en la actualidad.

Es maravilloso que tantas personas puedan beneficiarse del yoga en nuestros días. Pero es también una lástima la comercialización tan abusiva que se está produciendo y que lo está reduciendo a un artículo más de consumo. Hoy día, en el “mundillo” del yoga abundan los mercaderes y especialistas en marketing que están implantando una visión simplista, fragmentada y a veces muy deformada. Los “industriales” del yoga están difundiendo una imagen donde predomina un yoga de “mallas, fitness y pirueta”. También es verdad que cada día son más las personas interesadas en profundizar en el yoga genuino. Esto último nos permite vislumbrar un horizonte futuro muy optimista.

¿Qué requisitos básicos consideras que debería reunir un practicante para sacarle un buen provecho a su práctica?
Los Yoga Sutras de Patanjali resumen magistralmente las cualidades que deben acompañar la práctica, y por tanto, poseer el practicante. Estas son Abhyasa y Vairagya. Abhyasa representa la constancia, la regularidad y la determinación. Vairagya es la actitud de no-apego, la ausencia de expectativas con respecto a los resultados de la práctica.

¿Y cuáles deberían ser las principales virtudes de un buen profesor?
Un buen profesor, antes que nada, tiene que ser un buen practicante. Un punto clave es que tenga una buena preparación, es decir, un conocimiento y comprensión profunda de la teoría y la práctica del yoga. Algunas de  las cualidades que definen al buen profesor son: la generosidad, la honestidad, la humildad, el realismo, el sentido común, no ser dogmático ni sectario, el espíritu de servicio, el afán de superarse, la paciencia, etc. Y si posee un buen sentido del humor, mejor que mejor. Tendría que ser capaz también de ponerse en la piel del alumno y comprender cuáles son sus verdaderas necesidades y el modo de ayudarle a satisfacerlas. Y por supuesto, debería ser una persona decidida a seguir aprendiendo, creciendo y ayudando.

Según tu experiencia, ¿qué otros obstáculos además de la inconstancia y las expectativas pueden desvirtuar la esencia del yoga?
En cuanto a la práctica se refiere, la falta de discernimiento (viveka) puede ser un gran obstáculo. El practicante ha de desarrollar una total comprensión de los ejercicios que realiza y de la actitud que propone el yoga a la hora de realizarlos. Otro obstáculo que destruye el yoga es la práctica mecánica.

En general, parece ser que en la práctica habitual aprovechamos un porcentaje muy pequeño de todo lo que nos puede ofrecer el yoga… ¿Cómo lo sientes?
El yoga genuino promueve una transformación profunda y completa de la persona. Si nos remitimos a la práctica de unos meros ejercicios seguro que obtendremos algunos beneficios pero no el desarrollo de todo nuestro potencial. Para que el yoga nos reporte todos sus beneficios es muy importante que sus principios y actitudes los integremos en nuestra vida cotidiana.

¿Qué puede estar fallando si la práctica no nos lleva a un estado de armonía y felicidad?
Puede que lo que esté fallando sea la actitud del practicante. Todo el proceso del yoga se sustenta sobre el pilar de los códigos éticos de Yama y Niyama. Si se ignoran estas actitudes, lo cuál desafortunadamente es muy habitual, los efectos profundos del yoga no fructificarán. Si practicamos yoga como unas técnicas que nos van a proporcionar tales o cuales beneficios, estamos convirtiéndolo en un proceso mecánico. Así nos sentiremos bien transitoriamente, pero en cuanto nos confrontemos con la vida volveremos a tener problemas. Es muy típico el caso de personas que han practicado yoga durante años y a la primera de cambio, ante situaciones normales de la vida, se desestabilizan.

Un mal muy común… ¿Cómo podemos solventarlo?
Creo que esto es el resultado de una práctica superficial y que no se ha integrado en la vida cotidiana. Sucede porque la práctica de ejercicios despojada de la actitud adecuada puede mejorar nuestra forma física pero no produce crecimiento ni transformación. A veces se queda en un mero “culto al cuerpo”. De ahí, la importancia de combinar la práctica del Hatha Yoga con otras vías como el Raja Yoga, Gñana Yoga, Karma Yoga o Bhakti Yoga. Esto es lo que recomienda la tradición milenaria del yoga. De este modo, el yoga no será una simple práctica de ejercicios y se convertirá en un “estilo de vida”. Es la expresión de la actitud yóguica en la vida cotidiana lo que proporciona la verdadera armonía y la felicidad.

¿Cómo encontrar el equilibrio entre una sana disciplina y la no rigidez?
Es frecuente que el principiante se vuelva rígido en los primeros pasos en su andadura en el yoga. Suele estar muy preocupado consigo mismo y necesita aferrarse a las prácticas, objetivos y resultados. A veces se toma el asunto demasiado en serio y a la tremenda… Lo normal es que con el tiempo se vaya relajando y comprenda que la verdadera disciplina no es un asunto de imponerse actitudes férreas sino de dar un cauce adecuado y armonioso a sus energías. El equilibrio que mencionas aparece cuando se madura y se desarrolla un verdadero discernimiento. Como consecuencia, aparecen las cualidades de naturalidad y espontaneidad que son inherentes al auténtico proceso del crecimiento personal.

¿Tomarnos más en serio la importancia de la respiración es una de las grandes asignaturas pendientes?
En una entrevista para una radio argentina la periodista me preguntó si la respiración era la columna vertebral del yoga. La respuesta que me vino inmediatamente a la mente fue que la columna vertebral del yoga es la Consciencia y que la respiración es la columna vertebral de la vida… Vida y respiración son lo mismo. La respiración interconecta todos los aspectos de la personalidad de modo que tal como se respira así se vive. Tener una vida sana y feliz depende de que seamos capaces de respirar correctamente. El yoga nos ayuda a rehabilitar la respiración incorrecta o deficiente y nos enseña cómo sacar un provecho óptimo de esta función vital y esencial. Sin lugar a dudas, tenemos que darle a la respiración la importancia que se merece. Conocer cuáles son las pautas de la respiración adecuada debería formar parte de la cultura básica de todo individuo. De este modo, se evitarían muchísimas dolencias y desequilibrios y mejoraría muy notablemente la salud y la calidad de vida de la población en general.

¿Y cómo crees que andamos respecto al trabajo sobre la mente? ¿Andamos muy cojos de Raja Yoga?
Esta sí que es la gran asignatura pendiente. Es verdad que el yoga mental no ha tenido el auge que merece pero también es verdad que la situación está cambiando y asistimos hoy día a un florecimiento del Raja Yoga que parece imparable. Estamos entrando en la era de la Meditación. Buda y Patanjali coinciden en que la raíz de los padecimientos del ser humano está en la mente. Sus enseñanzas ponen el acento en los códigos de actitudes éticas y en la metodología de la Meditación que realiza la purificación de la mente y el despertar de todo su potencial.

Pues parece que en Occidente aún no lo tenemos demasiado claro…
La mentalidad occidental es muy superficial y ha priorizado los aspectos corporales de las prácticas yóguicas. No obstante, todos los adeptos que profundizan en el trabajo corporal, más tarde o más temprano, desembocan en la práctica de la meditación. Es un proceso evolutivo natural. Yoga y Meditación son palabras sinónimas. La meditación es el trasfondo y esencia de todas las vías del yoga. El futuro de todo practicante que esté decidido a profundizar en la trasformación de sí mismo será la inmersión en la meditación.

¿Cómo debería ser el proceso de trabajo en las vías del Gñana Yoga, Bhakti Yoga y Karma Yoga para llegar al desarrollo integral de la persona?
Todas las sendas del yoga tienen sus peligros si no se abordan correctamente. El Gñana Yoga tiene el peligro de convertirse en una vía meramente intelectual. Cuando el proceso del Gñana Yoga se encauza de modo adecuado aparecen el discernimiento y la comprensión de la unidad de todo. Desde esta experiencia, brota entonces naturalmente el sentimiento amoroso del Bhakti Yoga. Y a partir de aquí, florece de forma espontánea la actitud de servicio desinteresado del Karma Yoga. No obstante, como se suele decir, “todos los caminos llevan a Roma…”, así que cada persona debe seguir la vía del yoga hacia la que tenga más afinidad. En la medida en que el practicante vaya madurando se irán integrando de modo natural las otras vías del yoga.

Estas tres vertientes son aún bastante desconocidas para muchos practicantes que no han ahondado en la tradición…
El Bhagavad Gita representa la quintaesencia del yoga y describe los tres senderos que permiten alcanzar la liberación: Gñana Yoga (vía del discernimiento-sabiduría), Bhakti Yoga (vía del amor-devoción) y Karma Yoga (vía de la acción-servicio). Nos proporciona una visión global del yoga en la que los tres senderos confluyen y se integran dando como resultado el equilibrio entre la cabeza, el corazón y las manos, la armonización de todos los aspectos de la personalidad humana.

Aunque son tres senderos distintos que contienen sus propios métodos, en cierto sentido, son un mismo y único sendero y conducen a un mismo fin. Como ya he dicho anteriormente, independientemente del sendero que se siga, es normal que las otras vías vayan integrándose de forma natural como consecuencia del proceso de transformación y maduración del practicante. Los tres senderos terminan fundiéndose en uno. Ello conlleva la unificación y armonización de los tres ámbitos del individuo: “intelecto-sentimiento-acción” y representa la visión y desarrollo integral del yoga.

¿Cómo orientarse hoy en día si se quiere empezar a practicar o profundizar en la esencia, ante la multitud de propuestas de yoga imperantes?
A los que quieren comenzar a practicar yoga les recomendaría que lean algún buen libro donde se describa el yoga genuino y su verdadera dimensión. Esto evitará que luego les den “gato por liebre”. Lo segundo sería buscar una buena escuela cerca de su domicilio ya que así no tendrán necesidad de largos desplazamientos y se asegurará una práctica mas regular. Si las enseñanzas o el profesor no les convencen tendrán que seguir buscando… En el profesor tienen que percibir una persona honesta, humilde, competente, flexible, no dogmática y a ser posible que esté ligado a una escuela o enseñanzas reconocidas. También les diría que eviten los profesores con síntomas de “yoga-star” o vedettismo, los que expresan el yoga en forma de adoctrinamiento, los centros que desprenden un tufo comercial;“Mcyogas”,  “Yogashops”,  “Yogafitness”… y las escuelas que abusan del marketing y la propaganda. En cualquier caso, tendrán que desarrollar su discernimiento y encontrar el estilo de yoga y el profesor que les resulte más afín. Y para los que quieran profundizar en la esencia del yoga, se impone el estudio de los textos tradicionales, como los Yoga Sutras de Patanjali, el Bhagavad Guita, el Hatha Yoga Pradipika, etc.

¿Qué opinión te merece que haya cada vez más prácticas que utilicen técnicas o aspectos aislados del yoga?
Mejor que utilicen técnicas aisladas del yoga que no utilicen nada. Esto enriquecerá de modo notable sus sistemas. Eso sí, estaría muy bien que tengan la honestidad de reconocer lo que el yoga ha aportado a sus sistemas y no se apropien del yoga como si lo hubieran inventado ellos. En este sentido se ve que abunda una rapiña vergonzosa…

¿Cómo ves todo el tema referente a la actual voluntad de regularización de la profesión del yoga?
No estoy al día de cómo marcha este proceso de regularización. La regularización de la profesión de profesor de yoga me parece un asunto lógico y muy necesario. Con ello se podrán evitar el intrusismo, la calidad deficiente de la enseñanza y muchos otros problemas como la actual proliferación de cursos de profesorado, algunos de los cuales están orientados al puro negocio y levantan gran sospecha en cuanto a la solidez de la formación. Por poner un ejemplo; hemos visto barbaridades como anuncios para hacerse profesor de yoga en quince días. En fin, sobran los comentarios…

¿No es absurda, en un ámbito como éste, la pugna que parece que se puede estar dando para imponer una determinada visión?
Por ser el universo del yoga tan amplio y variado resulta un tema complejo. Además, al ser un pastel muy apetitoso, se está viendo cómo son muchos los que quieren tomar su pedazo en este próspero negocio. No son solo los mercaderes y los oportunistas de turno. También se están apuntando ayuntamientos, comunidades autónomas, entidades universitarias y, en definitiva, muchos que desconocen o ignoran la filosofía y los códigos éticos del yoga y solo están interesados en “pillar cacho”. Sería buenísimo que los profesores y las escuelas de yoga pudieran llevar la iniciativa en este proceso. Ahora bien, habría que llegar a un consenso en el conjunto del país que garantice la  preparación y profesionalidad de los docentes del yoga y su normalidad jurídica.

¿Hasta qué punto crees que es necesaria la figura del mentor o gurú hoy día?
No se puede ser tajante en este asunto y existen todas las posibilidades. Pero desde un punto de vista realista, hay que reconocer que muy pocas personas son capaces de guiarse a sí mismas en el proceso del desarrollo personal. Es evidente que tener la ayuda de un maestro representa una gran ventaja. Yo diría que para practicar yoga es suficiente con tener un buen profesor. Ahora bien, si se está interesado en recorrer a fondo el camino del yoga es seguro que en algún momento será necesaria la relación con alguien que haya recorrido el sendero. Hay una fase en este camino que requiere confrontarse con la problemática que se arrastra del pasado y purificar todas las facetas de nuestra personalidad. En esos momentos, tener a alguien que nos pueda orientar supone una inmensa ayuda.

La relación mentor-discípulo parece que ha ido quedando bastante desdibujada en las sociedades modernas…
La relación profesor-alumno o maestro-discípulo es un arquetipo universal. Ha existido históricamente en todas las culturas, incluido el reino animal, donde las crías son instruidas por sus progenitores en el arte de la supervivencia. Los seres humanos, a lo largo de la vida, tenemos mentores en la escuela, el oficio, la universidad, etc. Por tanto, es lógico y normal tener también un maestro en el proceso del desarrollo personal.

En la tradición del yoga, esta relación es fundamental y ha sido siempre el eje de la transmisión de las enseñanzas. Muchas de las enseñanzas profundas están expuestas en los textos clásicos de un modo muy económico en palabras, a veces incomprensible, y necesitan ser interpretadas y transmitidas directamente por el maestro al discípulo. Esta relación culmina cuando el discípulo se convierte en su propio maestro. En cualquier caso, yo no me preocuparía por este asunto. Ya se sabe lo que dice la tradición: “Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro…”.

¿Para ser un buen yogui hay que viajar alguna vez a la India?
En absoluto. Pero en otro sentido, yo recomendaría visitar este maravilloso país al menos una vez. La gran variedad de información y contrastes que aporta la cultura de la India puede enriquecer mucho nuestra visión de la vida. Entre otras muchas cosas, puede bajarnos de nuestro etnocentrismo cultural y hacernos comprender que la  felicidad auténtica no tiene que ver con la cantidad de cosas que acumulas y sí con una forma de vida sencilla y sin complejidades innecesarias.

¿Qué futuro le auguras al yoga?
El horizonte futuro del yoga me parece muy prometedor. El yoga genuino tiene más de seis mil años de antigüedad y goza de muy buena salud. En la actualidad una parte de sus enseñanzas ha sido absorbida por la cultura social. En algunos países la práctica del yoga está siendo incorporada dentro de muchas empresas y en todo tipo de instituciones. También está siendo integrada en el sistema educativo. Esto último es especialmente relevante. Supone la semilla del florecimiento de futuras generaciones de individuos más conscientes, éticos, creativos, sanos y armoniosos. En definitiva, una gran trasformación y enriquecimiento para la sociedad.

Desde otra perspectiva, el siglo XX ha sido el siglo del renacimiento y difusión del Hatha Yoga en todo el planeta. Es evidente, que el siglo XXI será el siglo de la Meditación.

Cuando los mercaderes actuales del yoga y los pseudo-yogas que proliferan en estos días hayan caído por su propio pie y ya no estén aquí, el yoga genuino seguirá extendiéndose y siendo uno de los motores de la evolución de la consciencia humana. Es muy probable que también siga existiendo una versión comercial del yoga. Dejemos que los que quieran un yoga simplista también lo tengan, por qué no… Y dediquémonos a preservar el yoga auténtico, desarrollándolo y adaptándolo a las nuevas necesidades que van surgiendo.



FUENTE: yogaenred.com



SISTEMA LIMBICO: La parte...

gabriel staffa     7:27 a. m.  
...emocional del cerebro

¿Qué es el sistema límbico y cómo funciona esta región del cerebro?

El sistema límbico es una de las redes de neuronas más interesantes e importantes a la hora de estudiar el comportamiento humano, ya que es una de las partes del cerebro con un papel más relevante en la aparición de los estados de ánimo.

Es por eso que a veces es llamado "el cerebro emocional". Pero... ¿qué es exactamente el sistema límbico y cuáles son sus funciones?

¿Qué es el sistema límbico?
El sistema límbico es un conjunto de estructuras del encéfalo con límites difusos que están especialmente conectadas entre sí y cuya función tiene que ver con la aparición de los estados emocionales o con aquello que puede entenderse por "instintos", si usamos este concepto en su sentido más amplio. El miedo, la felicidad o la rabia, así como todos los estados emocionales llenos de matices, tienen su principal base neurológica en esta red de neuronas.

Así pues, en el centro de la utilidad del sistema límbico están las emociones, aquello que vinculamos con lo irracional. Sin embargo, las consecuencias de lo que ocurre en el sistema límbico afectan a muchos procesos que, teóricamente, no tenemos por qué asociar con la cara emotiva del ser humano, como la memorización y el aprendizaje.

El sistema límbico en el aprendizaje
Hace más de 200 años, un filósofo inglés llamado Jeremy Bentham, uno de los padres del utilitarismo, propuso la idea de una manera de calcular la felicidad basándose en una clasificación de criterios para diferenciar el dolor del placer. En teoría, a partir de este cálculo podríamos saber lo útil o poco útil de cada situación, dependiendo de lo feliz que nos hiciera según esta fórmula.

Simplificando mucho, se puede decir que, de un modo similar al que proponía Bentham, el sistema límbico es algo así como el juez que determina lo que merece ser aprendido y de qué modo ha de ser memorizado dependiendo de las sensaciones placenteras o dolorosas que nos produce cada situación.

Es decir, que del sistema límbico depende el modo en el que se aprende el valor positivo o negativo de cada una de las experiencias que se viven. Pero, además, el modo en el que el sistema límbico influya en nuestra manera de aprender irá teniendo repercusiones en nuestra personalidad.

Algunos ejemplos
Por ejemplo, un ratón que ha pasado por el condicionamiento operante y ha llegado a asociar la acción de mover una palanca con la aparición de comida en un cajón de su jaula, aprende que mover la palanca está bien gracias a las sensaciones placenteras que le produce ver la comida y probarla, es decir, fundamentándose en algo basado en la euforia de descubrir un trozo de queso cuando se tiene hambre y en las sensaciones agradables que produce comerlo.

En los seres humanos, también se puede entender que aquellas situaciones en las que el placer queda más sublimado de manera complejas, como lo que se siente al escuchar un buen recital de poesía, nos enseña que volver a la asociación cultural en la que lo hemos escuchado resulta "útil". El sistema límbico sigue siendo la parte del encéfalo responsable de esto.

Las partes del sistema límbico
Cabe recordar que el sistema límbico no es exactamente una región anatómicamente exacta del encéfalo, sino que es más bien una red de neuronas distribuidas por el cerebro y que quedan mezcladas entre muchas estructuras diferentes. Es decir, que el concepto de sistema límbico tiene más que ver con la función que tienen estas zonas que con su naturaleza como parte concreta y bien delimitada del cerebro.

Sin embargo, sí se pueden señalar partes del encéfalo que tienen un papel de suma importancia dentro de la red de interconexiones que es el sistema límbico y que, por tanto, sirven para hacernos una idea sobre cuáles son las zonas por las que pasa este circuito. Las partes del sistema límbico son las siguientes:

Hipotálamo
Una de las zonas del diencéfalo más involucradas en la regulación de las emociones, por su conexión con la glándula pituitaria y por lo tanto con el sistema endocrino y todas las partes del cuerpo en el que se liberan todo tipo de hormonas.

Hipocampo
El hipocampo tiene una función muy importante en los procesos mentales relacionados con la memoria, tanto en la memorización de experiencias e informaciones abstractas como en la recuperación de recuerdos. Los hipocampos están localizados en la cara interior de los lóbulos temporales, muy cerca del tálamo y las amígdalas.

El hipocampo está encuadrado dentro de lo que se conoce como corteza del lóbulo límbico, o arquicorteza, que es una de las partes de la corteza cerebral más antiguas; es decir, que apareció muy pronto en la línea de evolución que ha llevado a la aparición del ser humano.

Amígdala
Las amígdalas cerebrales están situadas al lado de cada hipocampo, y por lo tanto hay una en cada uno de los hemisferios del cerebro. Su papel está relacionado con la respuesta emocional aprendida que despiertan ciertas situaciones, y por lo tanto están involucradas con el aprendizaje emocional, por lo cual tienen un rol en el sistema límbico.

Corteza orbitofrontal
En los límites del sistema límbico se encuentra la corteza orbitofrontal, que es la válvula de salida de las órdenes "emocionales" hacia zonas del lóbulo frontal encargadas de la planificación y creación de estrategias. Por tanto, tiene un importante papel a la hora de aplacar los "impulsos irracionales" que llegan del sistema límbico y hacer pasar solo parte de estas señales, aquellas que servirán para definir bien los objetivos de las acciones con metas a medio o largo plazo.

¿Es correcto hablar de un "cerebro emocional"?
En la cultura popular existe la idea muy extendida de que el cerebro humano tiene una parte emocional y otra racional. El cerebro emocional, que habríamos heredado de nuestros antepasados más primitivos, sería aquél gracias al cual tenemos emociones, sentimientos e impulsos difíciles de reprimir, mientras que el racional se encargaría del análisis más concienzudo y lógico de las situaciones que vivimos o imaginamos.

Sin embargo, tal y como hemos visto, el sistema límbico está profundamente interconectada con otras áreas del cerebro no directamente identificadas con aquello que conocemos como las emociones, por lo cual la idea de que tenemos un cerebro emocional es, en buena parte, una manera excesivamente imaginativa de entender esta red de conexiones.

Además, hay que tener en cuenta que si hablamos de un cerebro emocional es para contraponer este concepto a la idea de un cerebro racional, que estaría representado por las zonas más superficiales del lóbulo frontal y el parietal. Sin embargo, si en el caso del sistema límbico al menos sabemos que es un conjunto de estructuras bastante antiguas en nuestra línea evolutiva, la idea de que hay en nosotros una parte de nuestro cuerpo hecha para pensar racionalmente con cierta autonomía es directamente una ilusión.

La racionalidad no es innata
Existen antepasados nuestros que vivían tan solo con un sistema límbico y sin capacidad para pensar siguiendo las pautas de lo que entendemos como racionalidad, pero en la historia del ser humano el pensamiento racional es más bien una excepción. No solo no pensamos racionalmente la mayor parte del tiempo, sino que hasta hace unos pocos miles de años la racionalidad no existía y, de hecho, en algunas culturas poco occidentalizadas los adultos tienden a no llegar a la cuarta etapa del desarrollo cognitivo propuesta por Jean Piaget.

Es decir, que aquello que llamamos racionalidad es más un producto de la historia que el fruto de un conjunto de estructuras cerebrales diseñadas para ello. El sistema límbico es, en todo caso una de las regiones del cerebro que permiten la aparición del pensamiento racional, y no al revés.



FUENTE: psicologiaymente.net




MANTEN ENCENDIDA LA LAMPARA...

gabriel staffa     5:13 a. m.  
http://ads.yogaenred.com/www/delivery/lg.php?bannerid=0&campaignid=0&zoneid=132&loc=http%3A%2F%2Fwww.yogaenred.com%2F2016%2F08%2F23%2Fmanten-encendida-la-lampara-de-tu-consciencia%2F&cb=3bfb135830
...de tu consciencia

Las fuerzas de la sabiduría y la espiritualidad más notables han surgido en Oriente para más tarde dejar huella en las tradiciones de Occidente. Estos grandes maestros orientales han influido de una manera muy profunda en las culturas modernas occidentales. 

Pero ¿qué relación tiene acabar una clase de yoga sudando con la bondad y la compasión? ¿Cómo han llegado a introducirse el yoga y la espiritualidad en el capitalismo? Escribe Swami Mukti.

Jesús nació en Oriente Medio, sin embargo, fue en Occidente donde el cristianismo proliferó en diversas sectas. Buda nació en la frontera entre la India y Nepal, y hoy en día vemos que el budismo se ha propagado por todo el mundo.

La ciencia del Yoga se originó en la India. Hace aproximadamente unos  60 – 70 años se llevó a Occidente, y quizá es incluso más popular allí que en la India.

No hay duda de que muchas tradiciones han expandido su luz de este a oeste. Pero, ¿acaso Jesús quiso crear el cristianismo? ¿Acaso Buda era budista? Deberíamos pensar cómo sería si estos maestros supremos se dieran cuenta de la ignorancia que hay en las interpretaciones modernas de sus enseñanzas.

De entre todas nuestras comodidades, modernas y egoístas, los valores de la autotransformación como la compasión, el perdón y el amor, reciben muy poca atención por nuestra parte. ¿Qué relación hay entre acabar una clase de yoga sudando con la bondad y la compasión? ¿Cómo han llegado a introducirse el yoga y la espiritualidad en el capitalismo?

Las nubes de la ignorancia se están haciendo cada vez más densas. Estamos tan saturados que la luz de estas verdades universales está llegando a nuestros corazones cada vez con más dificultad.

Los grandes maestros espirituales nos enseñaron a encontrar la luz dentro de nosotros mismos:

El Reino de Dios está dentro de ti, dijo Jesús.

Durante todo el año pensamos en nuestras pertenencias y en encontrar maneras de mejorar nuestras comodidades. Pero, en un año, ¿cuánto tiempo le dedicamos a reflexionar sobre nosotros mismos?

¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma?, preguntaba Jesús.

De cara a los demás podemos tener éxito. Aun así, sin equilibrio y sin conexión con nuestra vida interior, el éxito externo se convierte en algo inútil. No sabremos cómo disfrutarlo.

Las enseñanzas de Jesús eran sencillas pero profundas. No es necesario pertenecer a una institución o estudiar teología para entenderlas. Más bien, todo lo contrario: Sed como los niños.

La simplicidad es algo de lo que nos hemos despegado al acercarnos a las sociedades modernas, cada vez más intelectuales y cargadas de información.

Creemos que sabemos más, cuando en realidad un intelecto fuerte puede convertirse en una forma de ignorancia con una buena apariencia. Sin embargo, hay un modo de mejorar. Jesús dijo: Mantened vuestras lámparas encendidas para que el ladrón no entre y os robe.

Lo que quería decir era: Si mantenemos encendida la luz de nuestra conciencia, no permitiremos que la ignorancia penetre en nuestras vidas.

Recordad que hay que dejar las luces encendidas y celebrar el funeral de la ignorancia, dando paso al corazón.



FUENTE: yogaenred.com



YOGA EN CASA

HOROSCOPO 2016

HOROSCOPO 2016

YOGA CORPORATIVO

NUMEROLOGIA

MASAJES

GUIA DE ASANAS

ASTROLOGIA

TIENDA SAT

TIENDA SAT
Director: Gabriel Staffa