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Eckhart Tolle - Cómo escapar del sufrimiento
No puedes escapar del sufrimiento si no encuentras la quietud
Duracion: 21:32

CHARLA CON UN MAESTRO DE MEDITACIO

gabriel staffa     8:45 a. m.  
Isabel Ward comparte con nosotros las respuestas del maestro de meditación K. Dhammasami a sus dudas e inquietudes, que son las que en alguna ocasión nos hemos planteado todos: la finalidad de la meditación, la liberación del dolor… 

El Venerable Dr. Khammai Dhammasami es abad del Monasterio Oxford Buddha Vihara, Reino Unido. 

Monje budista desde hace más de treinta años, estudió en Myanmar, Tailandia y Sri Lanka. Con residencia en Gran Bretaña desde 1996, completó sus estudios de doctorado en Oxford, donde fundó el monasterio en 2003 del que es abad.

Ha sido profesor de meditación Vipassana y midnfulness desde 1996 en Gran Bretaña, Singapur, Malasia, Alemania, España, Tailandia, EEUU, Canadá, Hungría y Serbia. Su libro Meditación Mindfulnnes Fácil ha sido traducido al tailandés, coreano y español.

Isabel Ward conversa con el maestro de meditación:
No tengo muy claro cual es el objetivo de la meditación. Oigo demasiados atributos: calma, reducción del estrés, atención, control mental… ¿Qué persigue, en su opinión, la práctica de la meditación?
La sensación de calma es el principio de la práctica de la meditación. Es algo que todos podemos experimentar fácilmente. Lo único que tenemos que hacer es mantener la mente consciente en la respiración, inspirando… espirando… Realmente es una pena que algo tan sencillo pase desapercibido para muchas personas. Sin embargo, cuando permanecemos unos instantes observando el increíble fenómeno de la respiración podemos ser testigos de cómo la mente se tranquiliza.

No obstante, la calma no es en sí misma el objeto de la meditación, sino más bien es el instrumento que nos permite desarrollar entendimiento y sabiduría. Sin comprensión, la mente no sabe cómo aquietarse ni cómo parar de repetir emociones negativas. De modo que crear un espacio de serenidad en la mente para que la consciencia emerja es la mejor manera de comenzar a meditar.

Pero ni el entendimiento ni la sabiduría son el objeto final de la meditación; estos también son herramientas que desarrollamos con el fin de resolver aquello que nos causa conflicto en la mente: la fuente de nuestro sufrimiento…

Es decir,  el objetivo es liberarnos del dolor… Pero ¿y si me encuentro bien en este momento de mi vida? ¿Y si no siento dolor?
Date cuenta de que cuando empezamos a meditar, pasados tan sólo unos pocos minutos descubrimos el dolor, la incomodidad física, y cómo con la práctica aprendemos a afrontarlo. Para el principiante es un reto, pues al no haber calma en la mente, esta reacciona dispersándose y manteniéndose ocupada saltando de un pensamiento a otro. Así que lo primero que hacemos al meditar es desarrollar la quietud en la mente, y lo segundo, cambiar nuestra actitud acerca del dolor.

Estamos acostumbrados a enjuiciar al dolor, creemos que es malo. Pero lo cierto es que el dolor es muy importante para la salud de nuestro organismo, es la señal que nos dice cómo relacionarnos con nuestro cuerpo. Sin el dolor, desconoceríamos como manejarnos con nuestra estructura física. Si te sientas durante mucho tiempo, el dolor te dirá que te levantes, y también te dirá cuándo sentarte.

No obstante, el dolor que en ocasiones experimentamos no tiene que ver con el dolor físico, sino más bien con el dolor psicológico, el dolor de la mente. El dolor que experimentamos en la mente es el verdadero problema.

Si estás sano, puedes permanecer perfectamente cinco, treinta o sesenta minutos sin moverte, no te va a pasar nada. De hecho, si hay un partido de fútbol, podríamos estar 30 minutos sin movernos frente al televisor, o una hora o incluso seis viendo un partido de tenis. Físicamente podemos con ese dolor, pero el dolor de la mente se queja pasados cinco minutos.

No veo el sentido de observar el dolor. Hay demasiado conflicto fuera, en la sociedad, y no le veo el sentido a introducirnos dentro en él.
El dolor es una señal muy importante, un mensaje relevante que hay que recibir. Pese a ello,  es una información que solemos rechazar y que por tanto no es examinado ni analizado detenidamente. La verdad es que el dolor puede ser un amigo, pero solemos pensar que es el enemigo. Si crees que algo a alguien es el enemigo, generas tensión en la mente. Así que si crees que el dolor de tu cuerpo es tu enemigo, generarás mucha actividad mental.

Los budistas decimos que el dolor es muy importante para la vida. Nacemos con dolor y rompemos en llanto. Si no llorásemos, los médicos, las enfermeras, la madre, se preocuparían. En cambio el sonido del llanto es una manera de comunicación con el recién nacido. Su lloro, nos dice que está bien.  El bebé estaba acostumbrados al medio del vientre de la madre y de repente tras mucho esfuerzo, se encuentra en un medio desconocido en donde el aire es áspero para su tersa piel, en donde unos seres desconocidos le cogen con dedos grandes y duros. Por eso el bebé llora. Ni los médicos, ni las enfermeras, ni la madre pueden hacer gran cosa; el bebé tiene que aceptar el dolor para acceder al mundo exterior. Cuando lo acepta, deja de llorar. Y cuando lo necesita, usa el dolor para comunicarse con la madre. Llora cuando está hambriento, cansado o tiene frío. Es su modo de comunicarse con la madre.

A veces la mente llora, pero el cuerpo no quiere escuchar; no existe una buena comunicación entre el cuerpo y la mente. Cuando desarrollamos un poco de calma y miramos al dolor, nos damos cuenta de cómo el cuerpo afecta a la mente y cómo la mente afecta al cuerpo. El dolor es una fuente de comunicación muy importante, de manera que debemos desarrollar la habilidad de lidiar con él.



FUENTE: yogaanandamaya.com



YOGA EN EPOCAS OSCURAS

gabriel staffa     6:34 a. m.  
“Nada desaparece nunca hasta que nos ha 
enseñado lo que necesitamos saber”
Pema Chödrön
En la vida suceden cosas trágicas y dolorosas. A veces todas las personas (utilizaré el femenino genérico “persona”) tenemos días y épocas oscuras, conflictivas, dolorosas, desconcertantes, solitarias y densas que desearíamos borrar.  


Ya sabemos que por mucho que nos empeñemos en negar o huir de ciertas realidades sombrías, ahí se quedarán, y encima evidenciándose con más fuerza hasta que hagas caso. Hasta que no reconozcas qué y para qué duele, de nada sirve escaquearte y refugiarte en la hiperactividad, la comida o las relaciones.

2015 ha sido un año difícil para mí, y aún estoy de resaca emocional. Mi camino es ahora curarme de lo que cortó mi alegría, mi camino es retomarla, desandar, despojarme. Por eso te comprendo bien, porque sé lo difícil que es dirigir la oscuridad, el desconcierto y el dolor profundo. Sé lo que duelen las lágrimas de aprendizaje y los íntimos momentos de lucha contra la bestia interior. Sí, también yo me reconozco en ti, en tu búsqueda, en tu sentir.

No podemos cambiar lo que ha pasado, pero podemos cambiar cómo nos afecta y cómo reaccionamos. Eso hará la vida más fácil o difícil. Puedes luchar, patalear y resistirte o puedes atender y dejar ser lo que es.

Y no, no es una cuestión de actitud. Las actitudes son frutos, no raíces. Es cuestión de algo más profundo, sutil y radical. Un estado interno de Ser.

Sentir la perdida, vulnerabilidad, desengaño o desilusión te pone cara a cara con la oscuridad, la reactividad del ego y con tu propia hambre, pero sin la oscuridad nunca veríamos las estrellas. Para mí, mostrarme en toda mi fragilidad me ha abierto a compartir desde el corazón y a que otras personas compartan conmigo desde su amor más puro.

Suelta lo que te pesa
No soy ni pretendo ser una superwoman yoguini, sino limitada e imperfecta, y si me atrevo a escribirte esto es porque durante mis épocas difíciles me ayuda muchísimo leer las experiencias sinceras y abiertas de otras personas que pasaron por ello, sus consejos y ánimos. Por eso, si estás pasando por tiempos oscuros, quiero decirte que todo pasa, el tiempo cura el corazón. Y mientras tanto no te olvides de ti, cuídate, quiérete, bebe suficiente agua y respira profundo. Eres valiosa y amada. Confía, mantén la calma y practica a tu propio ritmo el aceptar y dejar ir, pues lo que no sueltas lo cargas, lo que cargas te pesa y lo que pesa te hunde.

En los momentos oscuros es importante no dramatizar, cuidar las puertas de los sentidos y ser muy conscientes de lo que dejamos entrar y quedarse, meditar (en la luz del corazón, con un mantra), atender a lo que hay, utilizar anclas, pasear descalza por el bosque, y sobre todo no añadirle sufrimiento al dolor.

Para mí ha sido cuestión de tiempo y paciencia. Sentarme, sentir, rendirme, afrontar, respirar lo que es y desenredar con cariño del lento mi confusión,  miedo, vértigo y angustia. Nadie sabe lo fuerte que es hasta que ser fuerte es la única opción. Y he descubierto que se puede ser fuerte y frágil a la vez y que detrás de esa fragilidad está el amor como una fuerza íntima y templada, capaz de rasgar la dualidad.

El yoga tiene sus propias herramientas para esos días de huracanes y eclipses. Aguanta. Respira hondo. No huyas de la practica cuando todo se pone difícil. En este momento es fácil rendirse y caer en un victimismo que nos puede llevar a un agujero sin fondo. Pero la puerta de entrada y de salida del agujero están dentro de nosotras. Siempre podemos ser maestras de nuestras circunstancias y coger las riendas de nuestro estado.

Deja que sea y respira
Todas tenemos el potencial de resistir y desplegar nuestras alas, de salir hacia arriba como la flor de loto. Esto es lo que nuestra práctica de yoga en los días oscuros puede hacer por nosotras: nos ayuda a salir del barro y de nuestras propias jaulas, nos abre a nuestra fortaleza sensible, nos permite brillar sin miedo, elevarnos y pasar por todos los obstáculos de forma suave, progresiva, sostenible.

También en nuestra práctica de yoga suceden estas cosas. Unas posturas no nos salen, nuestra energía decae, todo nos cuesta y parece que retrocedemos. En el rechazo, la insatisfacción y confusión creamos un bucle sin fin de pensamientos estresantes perfectamente elaborados en pocos segundos y que adornan lo que está sucediendo y lo hacen peor. Mucho peor.

Te animo a que pruebes algo cuando vuelva a aparecer un momento de oscuridad: deja que sea y respira profundo. Seguro que tiene mucho por decirte, seguro que no es tan temible. Permite que se establezca el encuentro desde la escucha y el respeto. En un diálogo entre aceptación e integración, pues si la aceptación tiene la raíz en el conformismo, no tiene sentido.

Y toma conciencia: ¿qué has sentido? ¿Cómo reaccionaba tu mente más enjuiciadora al tener que enfocarse en el inhalar y exhalar? ¿Qué tenías que decirte a ti misma que no podías ver al empeñarte en negar esa realidad sombría? ¿Cómo estás ahora?

Definitivamente el yoga nos ayuda a vivir desde un lugar tranquilo el baile de las tres gunas, equilibrando sus colores, tiñéndonos de blanco y permitiéndonos escuchar la voz del alma. Frente a las épocas oscuras, que la esterilla sea tu refugio, protegido y cálido donde dedicarte tiempo, observar, reconocer, recuperar.

Tu práctica, si te dejas, va quitando las malas hierbas para plantar flores, rompe las cadenas de pensamientos y emociones oscuras y te acerca a sentir la luz del Ser.

“En mi mundo nunca ocurre nada malo”
Nisargadatta Maharaj



FUENTE: Tania Muñoz, es profesora de yoga en: yogawithkalyana.com




SIGUETE A TI MISMO

gabriel staffa     6:34 a. m.  
No intentemos ser  imitadores de Jesús, ni de Lao Tsé, ni de Buda ni de Pitágoras. Para hallar nuestra libertad interior e independencia mental, tenemos que ser nosotros mismos y de nosotros mismos sacar lo mejor de nuestro ser, humanizarnos y seguir por la senda de la autorrealización.

Los maestros zen, para que superemos esquemas condicionantes, llegan a decir: “Si encuentras al Buda en tu camino, mátalo”.  Pero por minoría de edad emocional, muchas persona se adictan al gurú y así dejan de ser ellas mismas para convertirse en un pálido reflejo del mismo.

El culto al gurú  (o guru, como queramos acentuarlo), tan propiciado en la India y rayano a veces en lo supersticioso e incluso paranoide, se ha trasladado a ciertos ámbitos de la cultura occidental, siendo acogido por aquellos que siguen necesitando “padres” autoritarios y que les digan cómo organizar sus vidas o qué deben o no deben hacer. Pero una gran mayoría de gurús de masas son, y lo declaraba enfáticamente Ramakrishna, como prostitutas sumergidos en la codicia y el narcisismo.

He llegado a decir en algún medio: “Si quieres insultarme, llámame gurú”. Como me decía una y otra vez Babaji Sibananda de Benarés, el verdadero maestro no necesita fundar organizaciones ni ashrams  y no pierde su tiempo haciendo proselitismo, pues es como la flor que no necesita perseguir a la abeja, sino que la abeja viene a ella. El auténtico maestro es el que le entrega a sus discípulos las enseñanzas para que encuentren su maestro interior, y evita en todo momento que le rindan pleitesía o generar dependencias emocionales y patológicas en sus discípulos.

Los discípulos ciegos
Me entrevisté varias veces con el destacado orientalista italiano Pío Filippani Ronconi, a mi vuelta de mis viajes a la India, pasando por Roma. Le comenté que la proliferación de falsos gurús desde hace décadas es impresionante y que representaban un atentado contra la verdadera espiritualidad, pues no pocos de los gurús indios que llegaban a América desvirtuaron por completo el yoga en su afán de mercantilizarlo y rentabilizarlo. Me dijo: “Los discípulos ciegos alimentan al adversario, que es un pseudogurú. Y opino que sería mejor que esos discípulos ciegos se fueran a ver a su párroco, pero resulta que rompen con sus tradiciones para nada. Han nacido libres y se vuelven esclavos. No hay caminos fáciles, no los hay, y solo los falsos gurús dicen lo contrario”.

Como recalco en mi relato espiritual El Faquir, soy un aprendiz, y el deber de todo aprendiz es seguir aprendiendo.  Como un simple profesor de yoga que soy -que trato de dar a los demás lo que yo he recibido-  mucho le agradezco a Juan Betancor y a José Pazó que hayan presentado en su documental Viaje a los Adentros al Ramiro desmitificado y que sigue buscando sin cesar en la larga marcha de la autorrealización. En mi dilatada labor profesional me han ofrecido franquiciar centros de yoga, regentar establecimientos de lujo, formar organizaciones “místicas” y demás, pero siempre he estado muy alejado de todo ello y me causan pavor los grupúsculos espirituales de mentalidad sectaria, las instituciones pseudomísitcas y las organizaciones “espirituales” que se dicen no lucrativas y no hacen otra cosa que lucrarse.

Ojalá llegue el día en que el buscador espiritual sepa que el gran  maestro es el Dharma (la Enseñanza) y que ningún ser humano debería rendir obediencia ciega y abyecta a otro, por mucho que se presente como un gurú realizado o un avatar. Siempre es mejor la propia cárcel que entrar en una cárcel ajena y aún más oprimente. Por carencias emocionales muchos se aferran a la imagen del gurú, pero así los agujeros psíquicos no se sanean, sino que se agrandan sin remedio.



FUENTE: RAMIRO CALLE | Centro de Yoga Shadak




TRANSFORMACION EN LA INACCION DE LOS SENTIDOS

gabriel staffa     6:28 a. m.  
“Se dice que una persona está elevada en el yoga cuando, habiendo renunciado a todos los deseos materiales, ni actúa para complacer los sentidos, ni se ocupa en actividades fruitivas.” (Bhagavad Guita cap. 6.4). 

Si hablamos de yoga, hablamos de liberación, de la abstracción más allá de la diversidad, más allá de los sentidos, más allá de cualquier explicación que pueda identificar la unificación del alma con la realidad última; la sola no existencia es existencia en sí misma.

Pratyahara
El proceso de saber interiorizar los cinco sentidos y experimentar un mundo en nuestro interior se le llama Pratyahara. Es la retracción de los órganos de los sentidos, de los objetos y de nuestra propia mente con todas sus sensaciones psíquicas, para poder comenzar a fijarse en una entidad y detener el flujo mental y fijarlo en un solo punto para poder continuar el proceso que culmina en el Samadhi.

Si controlamos por completo el poder de la percepción, haremos posible la reversión del proceso de exteriorización de la conciencia, dirigiéndola hacia adentro y centrándola en la esencia interior (atman), que es ese centro individualizado de la realidad.

La acción de dominar los sentidos significa liberar a la mente de los deseos relacionados con las demandas físicas, causantes de nuestra dispersión e impidiéndonos la liberación de las vanidades del exterior y bloqueando esa entrada hacia el interior.

Con el adiestramiento de Pratyahara, aprendemos a Estar, a Ser. Si observamos nuestros  sentidos veremos que se mueven en un espacio de actividades externas-internas manteniendo un equilibrio en nuestro Ser, y el resultado es una experiencia en el mundo mucho más completa. Al principio puede parecer muy complejo y nos puede invadir la pereza y el desánimo, pero no debemos dejarnos convencer y para ello utilizaremos su antídoto, la práctica sin esperar demasiado, sin generar expectativas, fortaleceremos la paciencia,  la prudencia en los análisis precipitados, que son fruto del enmascarado deseo del ego.

Debemos permanecer ante todo  firmes en nuestra determinación, dejando que pase el tiempo en su bello fluir sin hacernos grandes preguntas, sin identificar o etiquetar el momento, permaneciendo como simples espectadores de nuestra propia realidad, porque de esa simplicidad encontraremos la grandeza del ser, donde pasaremos de ser espectadores a protagonistas de esa puerta abierta hacia el interior.

Aprender a despertar cada día
Ese momento de silencio y de recogimiento donde la conciencia se dirige hacia el interior es cuando más debemos ser fuertes de voluntad, llevando una conducta acorde con los principios morales, ya que es fundamental para nuestro propio beneficio como para la sociedad, porque no existe un uno sin el todo. Ya los Upanishad dejaron escrito que: “Las abejas toman el néctar de diferentes flores y después fabrican la miel. Una gota de miel no puede pretender que viene de una flor y otra gota de miel que viene de otra flor; la miel es un todo homogéneo. De la misma manera, todos los seres son uno, aunque no sean conscientes de ello. El tigre y el león, el lobo y el jabalí, la lombriz y la mariposa, la mosca y el mosquito, todos vienen del alma y pertenecen al alma”.

En este camino de búsqueda, debemos reconocer quienes somos, con los positivo y con nuestro comportamiento negativo, no para auto-flagelarnos sino para que sirva como aprendizaje para mejorar nuestro Ser, fortaleciendo lo negativo con su opuesto, de forma amable, educando la mente sin exigencias, con el fin de “resetearla” sin dañar el disco duro, asimilando e identificando los patrones absorbidos en negativo para convertirlos en positivo y poder avanzar siendo testigos conscientes de lo que emana de nuestro interior.

Aprender a despertar cada día, reconociendo la pereza nacida del deseo y al propio entusiasmo que da rienda suelta al ego, viéndolos no como enemigos sino como compañeros de viaje, mostrando amabilidad de lo uno con lo otro, porque evitando esa peculiar confrontación,  abandonaremos cualquier enfrentamiento con nosotros mismo y por lo tanto con lo que nos rodea.

Amor Universal
Hablo de ese gran amor que lo cubre todo. Es importante entender que no hace falta para sentirle  la intervención de los sentidos, ya que ni la vista nos lo puede reflejar, ni el oído lo puede escuchar, ni el olfato alcanza a olerlo, ni el tacto puede alcanzar su esencia, ni siquiera el gusto puede degustar tan ansiado néctar. Llegar al Amor Universal sólo será posible cuando dejemos de creer que podemos, ver, tocar, oler, oír y degustar para identificarlo. Entonces será cuando nuestra mente abandone su voluntad de poner forma a lo que no la tiene; en ese momento habremos aprendido a amarnos y por lo tanto a amar.

Si te pregunto por qué y cómo amas  lo que más amas, la contestación estoy segura que será: “No hay palabras para expresarlo”,  y ello sucede porque de forma innata sabemos amar de verdad sin cuestionar, sin etiquetar, tan sólo dejar que exista, sin la necesidad de ver, tocar, oler, oír o saborear. Ello sucede por algo mucho más profundo, que es la consecuencia de no poderlo explicar. Amar todo lo que nos rodea visible e invisible sin hacernos preguntas eso es “Amor Universal”, el odio y la ira ya no tienen cabida en tu alma porque has aprendido a amar.

Yoni Mudra
Para terminar os recomiendo un ejercicio el YoniMudra, que permite que podamos conseguir separarnos del caos del mundo exterior por medio de la abstracción de los sentidos, y así ayudarnos a llegar a lo más profundo de nosotros mismos.

Usando los dedos de ambas manos, tapa las orejas con los pulgares, coloca los dedos índices en los ojos cerrados, con los dedos corazón tapa los orificios nasales sin presionar demasiado y con los dedos anulares los ponemos por encima del labio superior y los dedos meñiques debajo del labio inferior. Ahora inhala y exhala lentamente, y permanece por un tiempo en esa postura.

Con este simple ejercicio conseguiremos: aliviar el estrés, relajar la mente, estabilizar el sistema nervioso, mantener un estado de claridad mental y relajación para conseguir tranquilidad mental y desarrollo espiritual. Un sencillo ejercicio que nos facilitará el camino de nuestra búsqueda interior.

Con amor desde la inacción de los sentidos.




FUENTE: Maheshwari (Mayte Aguado). Profesora de Yoga certificada por la Escuela Sivananda en Rudraprayag (India). 



REFLEXION INTIMA

gabriel staffa     6:23 a. m.  
Foto de Sir John Woodroffe, uno de los primeros
 yoguis occidentales
Prácticamente ya se ha visto, oído y dicho todo lo que había que verse, oírse y decirse con respecto a la búsqueda espiritual. Quizás ahora lo que toca es practicar y ser consecuente con aquello que se ha experimentado. 

Videos, libros, conferencias, artículos, películas… ¿qué más nos queda por ver, oír o leer? Sin duda que el marketing inventará alguna nueva manera, una nueva forma, moda o modalidad de continuar vendiendo productos para el bienestar. No importa. La búsqueda espiritual auténtica siempre será íntima y callada a través de una relación sutil entre aquel que sabe y el que todavía cree que no sabe. Relación que durará hasta que el buscador despierte de su aparente letargo y la luz de la consciencia en forma de comprensión aparezca en su vida, dejándole libre de ideas y emociones, y también liberado de su mentor.

Es este un tiempo singular donde los denominados gurús o maestros espirituales llenan teatros, auditorios y hasta polideportivos enteros emitiendo el mismo mensaje: “Todos somos uno y lo mismo”. Vivencia que pocos han experimentado, pero que a tantos gusta expresar, pasando a ser un concepto más. Concepto de unidad avalado incluso por la ciencia en su rama de la física cuántica y recientemente con la “teoría de cuerdas”, pero que no deja de ser eso: una idea más, un concepto, una teoría más a tener en cuenta que como mucho logra halagar el intelecto y engordar el ego.

En mitad de tanta pseudo-espiritualidad intelectual, de vídeos que proclaman la unidad de la consciencia por doquier, de músicas nacidas al calor de no se sabe muy bien qué, de mantras comercializados hasta el punto de olvidar su auténtico sentido y significado, de aplicaciones en móviles para meditar (¡?)… En medio, digo, de toda esta vorágine comercial de “espiritualidad a la carta” o “al gusto de…” se hace imprescindible -casi indispensable- realizar un alto en el camino y hacer una reflexión íntima. Teniendo en cuenta que la reflexión íntima es aquella que se hace en soledad, lejos del bullicio de la masa indiferenciada y próxima al corazón.

A fin de cuentas, el darse cuenta es un acto profundamente íntimo y callado que torna silencioso y humilde al buscador, cuya singular misión parece incluir la no menos singular labor de discernir entre lo auténtico, lo verdadero, lo Real… de los cada vez más numerosos “trovatores di la matina”, o expresado en castellano vulgar, cantamañanas.

En un tiempo en el que parece haberse perdido el rumbo, donde incluso algunos sacerdotes han decidido incluir la meditación importada de la India y Oriente, tan lejos de sus creencias originales, en sus prédicas y oraciones para subirse al carro de lo comercial, o simplemente por no perder cota de mercado, lo cual viene a ser lo mismo. Sí, ahora más que nunca se hace necesario discernir entre lo auténtico, lo verdadero, lo Real… de lo falso, la mentira y lo irreal.

Encontrar lo auténtico
En este caso la duda no existe. Lo auténtico, lo verdadero, lo Real… mana siempre del propio corazón del buscador sincero del Espíritu. El maestro, el verdadero maestro, siempre es interior. Por el contrario, el profesor siempre es exterior. El maestro, cuando es exterior, tan sólo tiene una única misión: lograr que todo aquel que se aproxime a él consiga cuanto antes entrar en contacto con el sí-mismo, ese Atman que todos somos y que a todos nos une.

La íntima reflexión, origen del discernimiento, es tanto labor de los alumnos, discípulos, adeptos, seguidores, etc. como de los propios profesores, instructores, guías, facilitadores, mentores, maestros… y gurús. De este modo, todos lograrán librarse de la ignorancia. Unos, de creer que necesitan de la guía externa, del intermediario autoerigido. Los otros, liberarse a sí mismos del ilusorio papel que se han autoasignado, el de maestro, o incluso en aquellos casos más osados, el de gurú.

Si un discípulo se inclina y besa los pies de uno de estos maestros o gurús que tanto gustan de “trovar en la matina” no será suya la culpa, sino de aquel que se lo permite, en vez de pararle en seco y decirle: “Detente. ¿No te das cuenta de que entre nosotros no existe ninguna diferencia? Si me besas los pies, después tendré que besártelos yo a ti”. Pero ¿lo hará?

En un intento por cubrir carencias afectivas, ambos -gurú y discípulo- entran en un juego que bien mirado carece por completo de sentido. ¿Qué es lo que no se ha terminado de comprender? Por un lado, está aquel que se erige en maestro o gurú y permite que ello suceda en el marco de una supuesta devoción. Por el otro, el discípulo que busca en el exterior una guía honrada y honesta, es decir: auténtica y verdadera.

Amor, compasión, consuelo
Con o sin comprensión es algo que siempre ha ocurrido, sucede en el presente y continuará pasando en el futuro, quizás porque sea una característica intrínseca a la naturaleza humana. El ser humano tiende a buscar en el exterior aquella guía que ya se encuentra en su interior. Pero no sólo busca la luz de la consciencia, la comprensión y trascendencia. También y sobre todo busca el amor, la compasión y el consuelo. En realidad, en no pocos casos lo que busca es paliar su propio sufrimiento y cubrir sus propias carencias afectivas a través de una supuesta búsqueda espiritual.

Tan grande es la demanda y tan poca la oferta de amor que no es de extrañar que tal anhelo por detener el sufrimiento de la existencia haya encontrado respuesta por parte de algunos vivos que se aprovechan de semejante debilidad humana.

En fin… Tratemos de continuar nuestro caminar por el sendero de la sencillez, aprendiendo de la propia vida y con el Corazón en amor, abierto a todo y a todos.




FUENTE: silenciointerior.net



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